Nuestros Cuentos

miércoles, 19 de abril de 2017

Andar de Esqueleto

Andar con rostro de escape
y prevenido ante el chigüireo,
cargar mil escapularios blindados
con vírgenes y santos de brazos cruzados,
mil ojos no son suficiente
ante la jugada de la mano de Dios.
A la hora pico que no es la del té
marcamos la milla
no para competir contra Usain Bolt
pero si para salvar la vida.

¡No more!
¡No more!
grita una pea atravesada
en medio de un puestico de cotufas,
aunque no distingue la onomatopeya
la mala costumbre es automática.

- Dios te bendiga-
- ¡Activo por ahí! -
- ¡Pendiente en la pista! -,
cada quien se protege a su conveniencia.
Según la zona donde se viva
se percibe el Mágnum como un helado,
aquí las únicas bombas son
las que se comen en la panadería.
Claramente
la polisemia abunda por estas calles;
Si las aceras fueran las orillas de las costas
atracar fuera cosa de náutica.

Por estas calles andamos de Pastor Maldonado,
Rubén Limardo nunca pensó
que copiaríamos sus movimientos.
Aquí se piensa y luego existe
pa’ no chocar el carro que no tenemos
y no hacer rico al latonero.

Andar de un chaparrón ante el sol pelado,
Andar con crisálidas en el estómago
tras llegar tarde a la repartición,
digerir la herida
la sal.

Andar con el rostro de vajilla,
Andar desmenuzado
Andar de migajas.
Pese a todo,
nos desarmamos en la resistencia de amar,
estando en carne propia
y andando de esqueleto.

 Robert Mora.

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